Conociéndome, encontré mi Paz Interior

Hola a todos de nuevo. 

Como habréis podido ver, he estado una buena temporadita desaparecida del blog.

La verdad es que necesitaba desconectar y dedicarme un poco de tiempo a mí misma, para meditar, reflexionar y cuidar una parte de nosotros que a veces dejamos olvidada. 

He estado de vacaciones 15 días y no me esperaba que la vuelta fuera tan dura y me costara tanto volver a mi rutina, pero poco a poco voy cogiendo el ritmo.  

Bali fue el destino que elegimos Violeta (mi mejor amiga) y yo.

Y hoy os quiero contar todas las sensaciones tan increíbles y mágicas que he sentido estando allí.

Creo que las mejores palabras que definen esa sensación que sentía la mayor parte del tiempo es PLENITUD y ARMONÍA, es decir, PAZ INTERIOR; algo tan necesario y a veces tan difícil de alcanzar. 

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En mi caso, ocurrió sin pretenderlo y sin planearlo. Lo que empezó como un viaje entre amigas, se convirtió en un viaje hacia el interior, un viaje en el que como dice la expresión te encuentras a ti misma. 

Hubieron muchos factores que lo permitieron: la pureza y la autenticidad del lugar,  la amabilidad de las personas las cuales tenían siempre una sonrisa dibujada en sus caras, lo agradecidas que eran por cualquier cosas y el estilo de vida tan simple que llevaban. 

Después de realizar un viaje así es muy difícil que algo dentro de ti no cambie para siempre. La suma de todos esos sentimientos y de todos los momentos vividos te dan una nueva personalidad, un nuevo carácter. Ves las cosas de manera diferente, abres tu mente y erradicas cualquier actitud negativa (el yo no puedo ya no existe). 

Después de un día perdido entre montañas o por ciudades desconocidas o en una playa paradisíaca, es muy difícil no terminar tu día con una sonrisa. Y es que este planeta esconde paisajes maravillosos, fenómenos medioambiental únicos y una diversidad de flora y fauna espectacular. ¿Quién podría renunciar a eso?

Durante el viaje también las relaciones humanas se fortalecen; el compañerismo, el trabajo en equipo, el altruismo,… son virtudes que se realzan aunque viajes en solitario pues siempre habrá alguna ocasión para entablar una conversación, ayudar o sencillamente disfrutar de la compañía de desconocidos.

Cuando te relacionas y conoces otras culturas entras en contacto con la madre naturaleza y eso implica aprender nuevas formas de comunicarse.

La suma de todos esos sentimientos y de todos los momentos vividos te enriquecen como persona, te hacen crecer, te dan una nueva personalidad, un nuevo carácter y sobre todo te hacen conocer una parte de ti que ni sabías que existía pero que siempre ha estado allí.

Todas estas sensaciones entran en conflicto con la sociedad frenética y exigente en la que vivimos. En la cual no paramos ni un momento y solo tenemos preocupaciones superfluas que lo único que consiguen es que nuestra mente se sature hasta decir: basta! 

Queremos abordar todo los aspectos de nuestra vida con la máxima eficacia como trabajo, vida social, amigos, pareja, etc. Pero a veces no es posible y eso nos produce frustración, ansiedad y estrés. Y lo más importante, nos olvidamos de nosotros mismos. 

Por eso es necesario de vez en cuando tomarse un BREAK en nuestra vida, alejarse de todas esas presiones y cultivar nuestro interior. 

Pero todos estos aspectos no los tenía en cuenta antes y de repente, ocurrió y lo sentí.

Entendí que nuestra mente es un regalo, una obra de la naturaleza, pero a veces esta puede convertirse en nuestro peor enemigo y como Buda dijo una vez: El mal-hacer se debe a la mente… ¿Si la mente se transforma, el mal-hacer puede permanecer…?

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Encontrar la paz interior requiere tiempo y dedicación ya que la gente no puede simplemente apagar un interruptor y deshacerse de la sensación y la energía negativas.

También es cierto que es muy fácil sentirse bien y en paz cuando estás en una atmósfera tan mágica e idónea, pero esta puede ser el camino o el comienzo. Recordaros que la paz interior no significa estar en un lugar precioso, silencioso, sin problemas o trabajo duro sino que significa estar en medio de cualquier situación y poder sentir esa sensación de paz y alegría.

Entonces la pregunta que me hacía a mí misma y que vosotros os haréis es: ¿cómo puedo hacer para que perdure esta sensación en mí esté donde esté?

Pues el primero paso de todos fue ACEPTAR, ya que sin aceptación no se puede obtener la fuerza para superar los malos momentos y la frustración. Debía enfrentarme a ellos y solucionarlos (huir de los problemas nunca te proporcionará la fuerza o la paz que necesitas).

Y te preguntarás, ¿qué tiene que ver esto con la paz interior? Pues mucho, ya que la paz interior tiene que ver con la fuerza y sin esta cualidad, no tendrás confianza en ti mismo. Y sin confianza en ti mismo, no puedes hacer ningún cambio y llegar a tu lugar pacífico.

Tu fuerza es tu única y más grande arma para luchar contra las cosas malas y los sentimientos. Y a pesar de que el viaje es a veces largo y lleno de baches, al final valdrá totalmente la pena ese esfuerzo.

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¿Y cómo te das cuenta cuenta cuando has alcanzado este punto?

  • Pues cuando empiezas a disfrutar de cada momento, cuando te sientes pleno y feliz en tu propia soledad, sonríes, sonríes a la vida, al amor, pero sobre todo sonríes a ti mismo desde dentro hacia fuera y esa sonrisa es la más especial que existe. 
  • Cuando dejas de juzgar a los demás, porque ya no tienes tiempo para cosas sin corazón, cosas sin alma y te centras solo en mejorar tus propios defectos. Luego incluso pierdes el interés en juzgarte a ti mismo ya que cuando empiezas a enfocarte en tus propios defectos te sientes tan bien que dejas de verlos como defectos sino como cualidades o incluso oportunidades.
  • Dejas de preocuparte y pierdes el interés por los conflictos.
  • Tienes frecuentes momentos de autoevaluación y de gratitud ya que cada vez pasan más y más cosas bonitas por tu mente y solo quieres que agradecer, agradecer y agradecer al universo, a Dios, al amor, a la vida, a todos y sobre todo a TI!
  • Tienes frecuentes ataques de risa. Una risa que viene desde lo más profundo de tu corazón, espontánea y que será imposible que pase desapercibida por los demás.
  • Ya no harás que las cosas sucedan si no que dejarás que cada cosa siga su curso, sin forzar la situación y créeme, todo llegará en el momento y lugar adecuado.
  • Y lo último de todo, eres más receptivo al amor de los demás, y sentirás la necesidad de compartirlo.

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